Sí, te extrañé

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Sí, te extrañé

Mensaje  Invitado el Lun Ene 31, 2011 9:02 pm

¿Cuanto tiempo hacía que no se pasaba por el castillo de los Varia? ¿Años? en realidad eran tan solo unos cuantos meses, once meses para ser más exactos que había estado fuera de Italia haciendo misiones que parecían un sin vivir. Había sido la misión más larga desde que se había unido al escuadrón de asesinos, desde sus ocho o nueve años que había vivido en ese castillo y había estado haciendo los trabajos más sangrientos que uno no puede imaginar.
Esos once meses el príncipe había estado en Rusia, unos mafiosos de allá debían mucho dinero a los Vongola, cuando decía mucho dinero era mucho, inimaginable, una cantidad de dinero que nadie en su vida podría ver aunque ahorrara durante todos los años de su vida. Los rusos se habían negado a darles todo el dinero y hacían como si no pasara nada, encima habían matado a unos mensajeros que habían enviado para reclamar el dinero... Obviamente no se podía seguir así y terminaron mandando al rubio príncipe a encargarse de la situación. No hacía falta enviar a alguien más ya que eran escoria.

Esa misma mañana había llegado al aeropuerto de Italia y ya casi al mediodía llegaba al castillo de los Varia, le había ido a recoger uno de sus muchos criados en coche y fueron unas largas horas en las cuales estuvo en ese vehículo que olía mal, nunca había soportado el olor a gasolina, no entendía como había personas que les encantaba ese olor tan repugnante, le daban hasta nauseas. Estuvo a punto de matar al conductor ya que este iba medio dormido y un poco más y casi se estrellan contra una pared. Eso puso de mal humor al príncipe, estuvo una parte del viaje lanzando cuchillos a su criado el cual hacía lo posible para seguir con vida.-Eres una escoria.- refunfuñó volviendo a guardar todos los cuchillos que había lanzado.

Y estuvo una hora y media pensando mientras observaba el exterior con la mejilla pegada al cristal frío, había echado de menos el calor de Italia y había odiado con toda su alma el frío de Rusia, había decidido también que nunca volvería allí. Había echado de menos también los gritos tan normales del castillo, su familia en si. Una familia de locos podía llamarla. Sobretodo a un ser en particular, uno de cabellos azules y de rostro aniñado, el maldito ilusionista Mammon. Tan solo tenía ojos para él y eso le molestaba bastante ya que era un príncipe y no tendría que permitirse esas cosas tan vulgares como echar de menos a un viejo con apariencia de niña. Pero no podía mentir, lo había echado mucho de menos, muchísimo. Había pasado horas muertas sentado en una silla sin tener nada que hacer, en ese viaje se había dado cuenta que si no estaba cerca del ilusionista gran parte de su vida no tenía sentido alguno, hacía mucho que no se sentía tan muerto, comprendía que alejarse del peliazul le hacía daño, y no era poco el que le hacía.

Se preguntaba también si este le había echado de menos, Mammon siempre había sido una persona muy particular y era demasiado frío con todos los seres vivos que le rodeaban, era la pura esencia de la avaricia que vivía para y por el dinero, el príncipe era quien más horas se pasaba con el arcobaleno sin dudar y aún así se comportaba a la defensiva y de una manera demasiada fría que al rubio le hacía gracia, quizás fue ese rechazo permanente lo que había hecho que finalmente se enamorara de él. Si, enamorar. Una palabra tan horrible para los pensamientos del príncipe destripador, jamás pensó que un loco como él pudiera conocer algo llamado amor, odiaba en parte al peliazul por ser el culpable de todo.

Salió de su puré mental y abrió los ojos, los cuales había cerrado para imaginar el rostro del arcobaleno. El coche había frenado y el criado estaba a punto de abrirle la puerta, cuando esta le dejó paso el príncipe salió con aires de grandeza, anduvo con pasos rápidos hasta el castillo y sin ni siquiera saludar a los guardias entró en esta. Unos criados le saludaron pero simplemente los ignoró, caminó hasta el salón y abrió las puertas. Todo estaba como antes de marcharse, sonrió ampliamente y caminó hasta el sofá, estaba hecho polvo así que se tumbó en él con muchísima pereza y hundió la cara en la almohada. Había echado de menos su hogar... si es que podía llamarlo así.

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Re: Sí, te extrañé

Mensaje  Invitado el Lun Ene 31, 2011 9:15 pm

Once meses, ese es todo el tiempo que había pasado casi en soledad cuando vio marchar al príncipe destripador a aquella misión en la lejana Rusia; en un primer instante, se alegro de perderlo de vista, de no tener que estar aguantándole todo el día, que invadiese su espacio vital una y otra vez sin su consentimiento, se alegraba por todas esas cosas que ya en una larga temporada no ocurriría.
Pero fue un error por su parte pensar tales cosas como esas, sin darse cuenta, cuando apenas llevaba contado dos meses por el calendario, ya le echaba de menos, sí, increíblemente el arcobaleno de la niebla, ese ser avaricioso y egocéntrico que vivía solo por y para él y su preciado dinero estaba echando de menos al joven rubio.

Y es que sus continuas molestias se le habían vuelto una costumbre, tanto que le costó bastantes semanas acostumbrarse a estar solo. Para su suerte era enviado constantemente a misiones de los Varias y encontraba alguna que otra misión extra para ganarse algún dinero más, aunque en aquellas ocasiones lo que más quería era mantener su fría mente de ilusionista fuera de ideas que pensaba tan inútiles, como echar de menos a alguien o peor aun, estar enamorado de alguien; la cosa se empeoraba si ese alguien era el joven Varia.

Sabía que aquel día volvía por fin, no quería mostrarse ansioso ni mucho menos, pero por el momento, dejo aparcado sus deberes como miembro de la elite Varia y estuvo pacientemente esperando a que apareciese por la gran puerta de la entrada.
Hasta que por fin le vio; inevitablemente una pequeña sonrisa se coló en sus labios, pero la borró rápidamente, dándose a si mismo una cachetada, castigándose por haberse dejado llevar por los sentimientos. Cuando supo que este estaba ya en la sala común, salió de su habitación con pasos tranquilos, seguido de cerca de su fiel mascota Phantasma que descansaba sobre su cabeza.

- Parece que volviste, que molesto – dijo nada más aparecer por la sala y verle tirado en el sofá como si tal cosa.

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Re: Sí, te extrañé

Mensaje  Invitado el Lun Ene 31, 2011 9:32 pm

Tenía una mano estirada que tocaba el suelo y movía los dedos sobre este, se entretenía así. Escuchaba los criados ir y venir en silencio, tan solo se oían sus pasos y a veces a alguno que estornudaba o tosía, le hizo gracia escuchar como a alguien le entraba hipo... ¿Y si le pegaba un buen susto? Hombre, no le importaba nada la vida de sus criados y sus ''bromas'' a veces eran especialmente cabronas. Suspiró y cambió de posición ahora quedando apoyado de costado y mirando hacia el respaldo del sofá. Había comido algo antes de que su criado le fuera a buscar en coche así que en ese mismo momento no tenía hambre, no le apetecía nada en realidad y estaba tan cómodo allí que no le importaría dormirse y despertar al día siguiente.

Escuchó unos pasos silenciosos, muy suaves y con un toque gracioso. Había pasado tanto tiempo con él que lo reconocía por el simple escuchar de sus pasos. El príncipe se incorporó quedando sentado después de escuchar sus palabras, no pudo evitar sonreír de forma amplia mostrando su perfecta y blanca dentadura.-¿Esa es la manera de recibir a un príncipe? Ushishishi.- se colocó la corona otra vez sobre su cabeza ya que al tumbarse se le había caído, no le gustaba estar mucho rato sin ella, era como una extensión de su cuerpo por así decirlo.

-¿No sería más apropiado decir ''Oh amado príncipe me postro a sus pies''?- volvió a reír con ganas de sus propias palabras, de nuevo sentía ese cosquilleo que sentía cuando veía al peliazul. Se acordaba de su primer encuentro íntimo que tuvieron, cuando el rubio se quedó dormido en la cama de este y terminaron al día siguiente teniendo sexo, bueno, para el menor fue hacer el amor... por mucho que le avergonzara aceptarlo. Había pasado mucho tiempo que no se habían visto y no sabía los pensamientos del peliazul, ojala los supiera y los entendiera, era la persona más complicada que había conocido.-Es una cálida bienvenida por tu parte.- volvió a hablar con su voz que muchos encontraban irritante, sobretodo el tiburón de pelo blanco.

Tras el flequillo observaba con sus ojos azules al arcobaleno, realmente no había cambiado en nada, seguía pareciendo un adolescente que le faltaban proteínas para crecer.-No has tardado ni cinco minutos en venir a recibirme, es un detalle ~ ushishishi..- se levantó del sofá y se quitó la chaqueta, la dejó sobre el mueble y se cruzó de brazos. Vestía con su típica camiseta de a rayas y sus pantalones estrechos.

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Re: Sí, te extrañé

Mensaje  Invitado el Lun Ene 31, 2011 9:41 pm

Al verle sintió unas ganas inhumanas de tirársele encima, cual adolescente hormonado y loco de amor por su pareja; pero en cambió se controlo totalmente, cruzó los brazos sobre su pecho y con mirada seria y algo severa se quedó en completo silencio oyendo lo que este decía y observándole detenidamente. Para su gusto había cambiado un poco, cosa totalmente natural, totalmente contrario al ilusionista, el guardián de la tormenta Varia era un joven que aun podría crecer, no como él que vivía casi eternamente bajo aquella maldición que le hacía estar joven para siempre.

- No te pienses cosas que no son, Bel, vine por compromiso, para ver que una de mis fuentes de ingresos volvió sano y salvo. Viendo que sí, no tengo más de que preocuparse. – Le hubiese gustado quedarse más, pero no, no era lo normal, así que sin más, de nuevo con pasos suaves y sigilosos cuan felino, se dio la vuelta y comenzó a andar a lo largo del pasillo, regresando a su habitación.
Realmente quería quedarse, o quizás invitarle a pasar a su habitación, pero no, se negaba a dejarse caer en la tentación aquella.

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Re: Sí, te extrañé

Mensaje  Invitado el Lun Ene 31, 2011 9:54 pm

Desde que pasaba mucho tiempo con el ilusionista había tomado la manía de traducir los gestos del otro, sus palabras, todo lo que este hiciera el príncipe se tomaba la molestia de interpretarlo a su parecer ya que si se tomara las cosas que Mammon le decía al pie de la letra ya haría tiempo que no se hubiera acercado a él, pero simple. Al rubio le gustaba estar cerca de lo que era suyo y le encantaban las palabras tan frías del arcobaleno que en realidad significaban otra cosa. Poco a poco había aprendido o mejor dicho, estaba aprendiendo a leer el brillo de los ojos del peliazul. Le hizo gracia lo que le dijo de fuentes de ingresos, no le molestó... todo lo contrario, le daba ternura.

-Ushishishi...- mientras se reía tomó su chaqueta y empezó a caminar detrás del ilusionista. Ni en broma dejaba su abrigo en ese salón, no quería que Lussuria lo ''tomara prestado'' y le pusiera unas flores de adorno o algo peor, un lazo o lo que sea. La mente del guardián del sol era muy perturbante, inquietante y siempre tenía mucho cuidado cuando estaba cerca de él ya que no quería sufrir una transformación. Ya había visto escenas de él insistiendole a Squalo de que se dejara peinar y mierdas varias... también venían luego los gritos y golpes. Sonrió al recordar esas cosas y continuó caminando detrás de su peliazul, feliz.

-Te traje un recuerdo ¿sabes?- hablaba mientras caminaba detrás de este, no iba muy lejos de él así que no levantaba mucho la voz, no le hacía falta. Mantenía los brazos cruzados detrás de su cabeza, caminando despreocupado. Ni siquiera se acordaba de las maletas, menos mal que el criado de antes se las llevaría a su cuarto. Se lo había ordenado pero no se acordaba, era un asunto demasiado pequeño y encima tenía otras cosas en mente. Ahora mismo Mammon era su total preocupación y pensamiento.
En realidad no había comprado nada en especial, simplemente quería ver su reacción y ver su cara, a ver si cambiaba de expresión o algo. Aunque sabiendo como era el peliazul esperaba que no se enfadara mucho por hacerle una pequeña broma.

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Re: Sí, te extrañé

Mensaje  Invitado el Lun Ene 31, 2011 10:06 pm

Oyó como este le anunciaba que tenía un regalo para él, un regalo; algo gratis y si era de mucho valor, la mejor forma sin duda alguna de llamar la atención del peliazul. Giró levemente la cabeza para mirarle, sí, aun estaba totalmente serio, pero por la mirada que le lanzó se podía ver claramente que quería saber inmediatamente de que se trataba aquello de lo que hablaba.

- Espero que ese recuerdo sea una bonita cartera de cuero negro lleno de billetes de los grandes - contestó con su tono borde de siempre, aunque estaba vez pudo oírse un matiz diferente al que solía usar.
Se giró de nuevo para ver por donde caminaba, ahora la curiosidad se había despertado en el ilusionista y quería saber de verdad que era; aunque entonces, en un instante crucial, al mismo instante en el que abría la puerta de la habitación y entraba en esta, dejando paso al rubio, se dio cuenta que quizás no era más que una broma de este y solo estaba quedándose con él.
Ese pensamiento hizo que frunciese el ceño y provocase una mueca en su pálido rostro por unos segundos. Desapareció esa expresión enseguida; fue hasta el gran sillón que tenía en su oscura habitación y tomó asiento en este, cruzando las piernas y apoyando los brazos en los posabrazos.

- ¿Y bien? - no quería sonar ansioso, ya fuese para bien o mal, pero quería saber de que demonios se trababa.

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Re: Sí, te extrañé

Mensaje  Invitado el Lun Ene 31, 2011 10:25 pm

Le encantaba la curiosidad del arcobaleno, o por lo menos la forma tan directa y tan burda de mostrarla, eso es lo que le provocaban las ganas de molestarlo siempre, adoraba sobre todas las cosas llamar la atención del mayor, era uno de sus motivos principales por los cuales se pasaba casi todo el día con él, aunque le insultara o le mirara mal eso ya era una muestra de atención, además, sabía que ningún otro de los Varia tenía ese honor que solo él, un príncipe podía tener.-Sabía que ibas a decir lo de la cartera ushishishi...- cuando ambos estuvieron dentro del cuarto del ilusionista cerró la puerta tras de él y le observó sentarse en su sillón.

Sonrió de nuevo ampliamente y se acercó hasta él, se tuvo que agachar un poco para quedar a su altura, el príncipe nunca había sido un chico muy alto pero Mammon tampoco, y ahora sentado en el sillón obviamente había una diferencia de altura. Las manos del príncipe fueron hasta su capucha y se la bajó sin pedir permiso alguno, sabía que al peliazul no le gustaba que le descubrieran la cara pero tan solo estaban ellos solos, así que lo hizo sin dudar. Luego llevó una mano hasta su propio flequillo y se lo echó a un lado, dejando ver su rostro principesco. Apoyó su frente en la ajena y depositó un beso en la nariz del mayor.-Es esto el recuerdo.- dijo simplemente ahora dándole un leve pico en los labios, luego volvió a incorporándose y se puso el flequillo bien, otra vez le ocultaba el rostro.

Ahora se estaba preparando mentalmente para recibir las palabras duras del arcobaleno, sabía que este era muy materialista y que seguramente le había jodido no tener nada. Empezó a caminar por el cuarto del ilusionista ya que al príncipe no le gustaba estar quieto demasiado rato, por naturaleza era perezoso pero había estado en un maldito avión sentado durante muchas horas y en un coche igual, las piernas necesitaban ejercicio y pronto.

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Re: Sí, te extrañé

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