Prince the Ripper

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Prince the Ripper

Mensaje  Invitado el Sáb Sep 04, 2010 8:43 pm

Y de nuevo, esta noche de luna nueva salgo a cazar, a bañarme en sangre, a volver a sentir la excitación y la sádica felicidad que corre por mi cuerpo cuando mis cuchillos cortan carne humana... ¿Lástima por ellos? ..no siento piedad, ni por niños, ni por mujeres ni por nada, son humanos, todos iguales al fin y al cabo. Yo soy un príncipe un ser superior a ellos que obviamente tiene el poder de matar a todo aquel que no sea de la realeza.
Los más pequeños del pueblo han empezado a temer mi risa ya conocida por ellos, soy famoso por ser el Príncipe Destripador, poca gente se atreve a salir a la calle. Nunca aviso cuando voy, simplemente aparezco y todo acaba en una masacre.

El odio que tengo desde hace años, muchos años no me permite dejar de disfrutar de la sangre plenamente, siempre, antes de asestar los golpes a mi víctima siempre aparece el rostro de mi hermano gemelo, MI rostro... ¿Cuantas veces he tenido que controlarme al mirar mi reflejo? Han sido muchas las ocasiones que he pensado que mi hermano estaba vivo, solamente por mi estúpido reflejo. Estoy loco, sí... demasiado, pero ¿Cuando me olvidaré de mi maldito gemelo? cada persona que destrozo con mis armas, con mis manos, todas son productos de mi odio. Es una manera de desahogarme, si.

Ninguna sangre me llega a saciar del todo, no estoy del todo lleno... ¿Donde se ha quedado la sangre azul? en mis venas, caigo en locura cuando yo veo mi propia sangre. Pero nadie más ha logrado hacer que sienta lo mismo.. ¿Rasiel? no tuve que matarlo, la forma que tenía yo de ser de algún modo feliz era ver su sangre, adoraba cortar la piel y ver salir ríos de sangre, el líquido azul de mi hermano gemelo era peligroso... me volví un adicto a él, día a día nuevas cicatrices aparecían en su cuerpo, por mi culpa claro. Y ahora, no podía disfrutar de eso hasta extasiarse, ahora Siel estaba muerto.

Mis primeras víctimas de esta noche caen ante mí, sollozando y suplicando por su vida, les piso la cara con crueldad y les doy el golpe final, provocando que su sangre manche mi rostro excitado. De nuevo esta noche echo de menos a Rasiel, echo de menos las gotas de su sangre en mi cuerpo... ¿Encontraré a otra persona que consiga que mis pupilas se dilaten con tan solo ver su sangre? La sangre de los plebeyos siempre es roja, roja, nunca azul.
Un niño está llorando casi tirado encima del cuerpo innerte de su madre, de una patada lo aparto y después de me agacho para poder ver bien sus lágrimas.

¿Lloras? solo es tu madre.

Palabras propias de alguien que no ha sentido nunca amor maternal ni aprecio ni siquiera, agarro fuertemente al niño de la nuca y con uno de mis amados y preciados cuchillos lo clavo en uno de sus orbes, con crueldad. Escucho al menor gritar y provoca excitación en mi, saco mi cuchillo y sacó aquel globo ocular, tirándolo lejos, tras eso vuelvo a hacer lo mismo con el otro ojo, escuchando un nuevo grito. Tus cuenca vacías lloran sangre, es algo hermoso de ver. Abro al niño en canal y lo dejo allí tal cual, me aburren los niños pequeños. Acabo de escuchar unos pasos alejarse de mi, me doy la vuelta y veo a un hombre correr, inútil... ¿tienes miedo de mi? Es tu última noche, estúpido. Mi risa se escuchaba por todo el pueblo mientras lanzaba dos cuchillos hacia aquel sujeto que escapaba de mi, le asesté en la cabeza con los dos, moví mis dedos estirando las cuerdas invisibles cortantes y al poco rato una cabeza decapitada y flotante vino hacia mi. Adoré ver la expresión de horror en su rostro. Adoro ver que todo el mundo me teme.

Jugueteaba con la cabeza de mi víctima, balanceándola y aburrido la lancé contra la ventana de una casa, rompiendo el cristal de la fuerza que use. Me colé en el interior del hogar, el perro que ladraba no tuve más remedio que cortar la lengua y luego degollarle, me producía dolor de cabeza e interrumpía mi festín sangriento. Escuché gritos, muchos gritos agudos de niños, subí las escaleras y abrí la primera puerta, había calculando unos tres niños o niñas debajo de la sábana, cerré la puerta tras de mi y los destapé, había tres en efecto. Cogí a la niña de los pelos agarré una silla de la estancia, la senté en frente la cama y lo primero que hice fue desnudarla completamente y empezar a cortarle por los pequeños pechos, de manera cruel y luego hice un corte desde su cuello hasta la cintura. La mantenía agarrada fuertemente con un brazo para que no se moviera.

Pequeña... ¿Como te llamas?

Pregunté por preguntar, la niña estaba demasiado asustada como para responderme. Irritado porque no se cumplieron mis ordenes sin ningún tipo de piedad baje el cuchillo hasta su entrepierna y se lo clavé en la vagina. Y de repente escuché los golpes en la puerta de seguramente los padres entrar, yo mismo me había encargado de que la puerta no se pudiera mover. La niña gritaba y gritaba, los dos niños que tendrían dos o tres años estaban en la cama gritando y llorando también... era toda una opera para mi sentido del oído. Saqué el cuchillo de la entrepierna y terminé degollando a la niña sin decir una palabra. Miré con una sonrisa a los demás criajos y les asesté sin miramentos, dejando sus cuerpos sin vida en menos de dos minutos.

Salté por la ventana, no sin antes abrir la puerta de la habitación... quería dejar un bonito recuerdo a los padres, y dejarlos en desesperación por la perdida de sus tres hijos, realmente cruel ¿verdad? Aquella noche sin duda era una de las favoritas, a pesar que no le gustaba matar niños ya que era muy fácil atraparlos y aparte daban dolor de cabeza, asco de niñatos. Escuché de repente los coches de la policía viniendo... era hora que el príncipe desapareciera.


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Al día siguiente estaba en el salón del castillo Varia, en pijama ya que no me había dado la real gana de cambiarme y veía la televisión junto a Squalo, Mammon, Lussuria y Levi. Daban las noticias de que en un pueblo pequeño de Italia había sucedido una masacre sangrienta. Orgulloso no podía parar de reír.

¡Eso lo he hecho yo!

Señalaba la pantalla del televisor y de repente una almohada me aplastó la cabeza, enviada por Squalo esta claro... me gritaba no sé que cosas y después se marchaba enfadado. Los demás excepto Lussuria pasaban de mi, el guardián del sol estaba completamente asqueado y reprochándome a mi, a su ''Belphy'' las cosas que estaban bien y mal, yo simplemente abracé la almohada que me había lanzado Squalo y me puse a dormir, ignorando a todos.

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Re: Prince the Ripper

Mensaje  Invitado el Sáb Sep 04, 2010 8:57 pm

...
Vroooei! Qué es eso de andar masacrando en horas de trabajo?! fklgjdlkjhlj!!
MUY MAL! Pedazo de idiota! Luego te atreves a rechazar misiones porque no pueden ser como a tí te da la gana!
*lo patea*


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Que gore, Oniichan XD Qué gore XD
Anda que....
Me gustó mucho pese a que a veces saltabas de la primera a la tercera persona, pero en general está genial y muy sangriento.
...Pobre perrito ;_; (?) XDD
Y me encantó el final, en el castillo XD

Escribe más!

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